6.5.08

Posted by Fran Posted on 1:46 p. m. | 2 comments

Relatos Del Día Del Libro

El otro día en un post con motivo del Día del Libro, dejé como sugerencia que quien quisiera podía redactar algo (sin censura, pero con cordura), y nuestros amigos Sergio de Noches en Vela y Abián de Grand Melee aceptaron el reto e improvisaron sendos relatos cortos que, como no todo el mundo lee los comentarios, he decidido postear en la página para que todo el mundo los disfrute. De todas formas Sergio ya se me ha adelantado y en su propia página puedes leer el suyo (además de otros buenos relatos). Estas son las dos aportaciones:


Bajando La Cuesta, por Sergio.

Bajando la cuesta, con el más absoluto de los silencios a su alrededor, todo parecía brillar de forma especial. El humo de su cigarro se desvanecía en el aire y la ceniza caía al suelo formando un ruido estrepitoso que, sin embargo, no le distraía de su objetivo.

Siguió unos pasos más y se sentó en un banco. Era el único en el que no había nadie, y todo el mundo, que hasta ese momento callaba mientras dirigían su mirada hacia él, se giró y volvió a la normalidad de las conversaciones, las risas, los llantos y los juegos.

Él sonrió y echó la cabeza hacia atrás. Terminó su cigarro y tiró al suelo la colilla, la pisó y se puso de nuevo en pie. La gente volvió a guardar silencio.




El Banco, por Abián.

Innumerable noches habré deambulado por el parque, y siempre veo el mismo banco. Parece indiferente a todo lo que sucede, aunque siempre paciente a que cualquier transeúnte se fije en él, invitando a sentarse.

Como hoy, suelo pasear cuando algo me atormenta y no puedo parar de dale vueltas en mi mente. Nunca me detengo, siempre voy andando. Si pensar un ápice en el tiempo, rumbo o lugar, camino por el parque, pero siempre pasando frente a ese banco.

¿Qué tiene de especial? ¿Por qué no lo han quitado nunca? Por una extraña razón, su embrujo me atrae poco a poco y finalmente decido sentarme.

Ahora lo entiendo todo. La vista del lago con sus aguas totalmente quietas parecen un espejo gigante. El reflejo de la luna, ilumina su superficie y el suave susurrar de las hojas llena mi cabeza de una melodía renovadora. La brisa, suave y fresca, es como un abrazo reconfortante como si del mejor amigo se tratase.

No hay palabras. No hay tristeza. Ningún pensamiento llena mi cabeza.

Tras unos minutos, me levanto y me vuelvo a casa, pero antes me giro, y miro al banco. Es un ser inerte, pero le saludo como a un amigo sabiendo que volveremos a vernos.



Muchas gracias a ambos.

2 comentarios:

Relatos gratis dijo...

Muy buenos, podríais subirlos a www.topfanfics.com

Pedro dijo...

Se lo comentaré a los creadores. Muchas gracias.


Un saludo